Julio 27th, 2008 at 19:33
Los niños nacen y se crían en un mundo de color de rosa, donde todo parece estar al alcance de la mano y donde no existen imposibles. Los padres se dedican a ello, le conceden a sus hijos todo lo que está en su mano para hacerlos felices, y ellos se acostumbran a esas facilidades.Los dibujos animados, los ambientes festivos, los sonrientes peluches y muñecos, los lugares paradisíacos, el mundo de la magia y la fantasía, los incontables juegos en grupo, los payasos y los circos, los colores, los sabores más apetecibles, los olores más deseables, los alegres animales, las ilusiones (los Reyes Magos, Papa Noel, el ratoncito Pérez), la imaginación, los sueños… todo ello convive con el niño durante su crecimiento, adentrándolo en un mundo fantástico y alejándolo de la realidad.
Pero los niños se convierten en adultos, y es entonces cuando surge el conflicto. El niño poco a poco empieza a encontrar problemas en su vida. Los primeros todavía pueden ser solucionados por los padres, pero no suele ocurrir así con los siguientes. El niño se siente atacado, siente miedo, y desea con toda su alma que los problemas acaben y vuelva a su mundo de fantasía. Él no puede evitarlo, se siente arrastrado hacia un mundo que nada tiene que ver con el suyo. En el nuevo no hay tantos colores, ni tanta alegría, y el niño no quiere vivir en él. Entonces intenta huir del nuevo mundo, y aferrarse todo lo que pueda al anterior, negar la evidencia para alabar a la ilusión. El niño desea ser Peter Pan, y quiere evitar crecer.
Pero no puede.
El niño ya no es un niño, ahora es un adulto. Empieza a hacerse a la idea de que no puede ser niño eternamente, y comienza a afrontar los problemas por sí mismo. Pero la parte más profunda de su ser busca la estabilidad, la felicidad, ese mundo de ilusión que el tiempo le arrebató. Por eso el adulto huye de lo más oscuro de la realidad. Todavía quiere seguir siendo niño y ver solamente felicidad. El adulto huye de la pobreza, de los problemas, del hambre, de la incertidumbre; el joven no quiere saber nada que le ponga triste… no quiere saber nada de la política porque inevitablemente le recuerda que el
mundo está mal, que tiene muchos fallos y que hay gente sufriendo. El adulto evita la realidad, y se refugia en las ruinas de su mundo de fantasía. El adulto no quiere ver que hay niños que nacen adultos.
Julio 10th, 2008 at 20:05
Os recomiendo un libro que podéis descargaros en formato pdf desde la web de la ONG de desarrollo Intervida.
Se llama Vidas Invisibles, la explotación sexual infantil.
Lo tenéis disponible pinchando en la foto.
Un saludo,
Julio 9th, 2008 at 20:50

Sin darnos cuenta, la sociedad ha permanecido impasible ante el enorme incremento invisible de un exhaustivo control rutinario de movimientos. Basta con repasar los pasos que hemos dado desde arranca el día. Voy a repasar levemente los míos:
1) Me despierto, hago una llamada desde el fijo de mi casa. Ya conocen que me he levantado…
2) Cojo el autobus. Paso mi tarjeta bono-bus de estudiante, previa grabación con una cámara de seguridad. Mi nombre queda registrado. Ya conocen que me estoy desplazando… Continuar leyendo »
Julio 6th, 2008 at 13:25
En el quehacer de la historia política del mundo, siempre se dice que cuando la situación interna de un país pasa por momentos difíciles, los gobernantes tratan de distraer la atención de la población con asuntos exteriores intrascendentes. Son estos momentos cuando el patriotismo, amor a la nación y demás sentimientos símiles resurgen con fuerza y calor, logrando que realmente la sociedad centre su mira en otro punto más allá de los problemas que realmente les atañen.
Bajo mi humilde opinión, la situación económica actual, es bastante más complicada de lo que muestran los diferentes charlatanes que se pasean por los diversos medios, ya sean éstos periodistas o políticos. Veamos porqué. Continuar leyendo »
Junio 13th, 2008 at 23:42
En el momento en el que escribo esto aún no se conoce el resultado definitivo del referendúm en Irlanda, que reflejará si los ciudadanos de dicho país están a favor o en contra del Tratado de Lisboa, pero los resultados provisionales apuntan a una victoria del NO. De ser así, los que creemos en una Europa social y democrática habremos adquiridio una gran deuda moral con los irlandeses que se han posicionado en contra.
El Tratado de Lisboa es un paso más en la construcción, por parte de una minoría elitista, de una Europa antidemocrática y neoliberal, que cada vez se radicaliza más en sus postulados (la crisis económica está empujando a los ideólogos liberales al uso intensivo de medidas que profundizan en la crisis, aunque ellos consideren que son la verdadera solución). En esta huída hacia delante, tanto en lo económico como en lo político, el Tratado de Lisboa es una de las mayores vergüenzas que ha parido la Unión Europea.
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Junio 13th, 2008 at 10:23
La locura parece impregnar todas las actuaciones del ser humano desde hace algún tiempo. Si un inocente extraterrestre (llamémosle Gurb, en honor a ese gran libro de Eduardo Mendoza) llegara a la Tierra para estudiar nuestra civilización, pensaría sin duda que la raza humana se ha propuesto llegar a su fin voluntariamente (si no fuera tan inocente, tendría todo el camino abierto para colonizar el planeta). Vivimos en un sistema que se autodestruye exponencialmente de forma clara y evidente que va en contra de nuestro propio propósito como seres humanos: la supervivencia de la especie.
El egoísmo y el individualismo capitalista fomentan esta actitud ciega y estúpida ante la incapacidad de reconocer nuestros propios problemas de supervivencia (llámese cambio climático, agotamiento de recursos, hambrunas y enfermedades curables en el tercer mundo, etc). Tenemos cada día nuevos y mejores conocimientos en ciencias cada vez más perfeccionadas, somos capaces de interpretar el genoma humano, de calcular la Relación Marginal de Sustitución de alimentos frente a vestidos (gracias a nuestro queridísimo Pindyck), de inventar Internet y mandar personas al espacio, pero sin embargo no somos capaces de diseñar un orden social y un sistema económico justo, estable y que permita un equilibrio con el planeta y con la propia viabilidad de la supervivencia de la especie humana.
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Mayo 22nd, 2008 at 22:16
De vergüenza. Es lo más respetuoso que puedo decir ante algo que pierde el respeto al medio ambiente y en concreto a los animales. Pasen y lean a la página web de 20 Minutos, donde acabo de leer la noticia:
La Catedral, trampa mortal para las palomas.
Aquellos que se creen dueños y señores de los Cielos, los que se han apropiado de algo que no es suyo, deciden acabar con las palomas de un modo tan denigrante, injusto, sangriento… tan denunciable como el que más. Cierto es que la Catedral de Málaga sufre desde hace unos años un gran deterioro a causa de la superpoblación de esta especie, pues el fuerte ácido de sus excrementos no solo ensucia sino que deteriora la fachada y los tejados. También es cierto que, ajeno al significado teológico y religioso que el edificio en sípueda presentar para algunos, es una obra arquitectónica de siglos y gran valor patrimonial. Pero igual de cierto es que la solución para todos no es el exterminio, sino la redirección.
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Mayo 16th, 2008 at 11:46

Ayer terminé de leer “Jennifer Gobierno”, de Max Barry. Había leído la recomendación de su lectura en el blog de Juan Torres López, que a su vez enlazaba a una recomendación previa del economista David Anisi. Lo pedí en la libreria y en apenas dos días me lo he terminado de leer. Engancha, y mucho.
Se trata de una novela distópica al estilo de 1984 y de Un Mundo Feliz, y supone una crítica radical al capitalismo de libre mercado. 1984, de George Orwell, es la descripción de una sociedad totalitaria donde el gobierno tiene todo el control y vigila con cuidado cada movimiento de sus ciudadanos. Un Mundo Feliz es la descripción de una sociedad condicionada, manipulada desde el nacimiento y cuyos ciudadanos carecen de conciencia propia. Jennifer Gobierno va más allá, y describe una sociedad en la que el gobierno apenas tiene poder y la sociedad avanza al ritmo que impone el libre mercado y las grandes empresas.
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