Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Perdemos todos

Hace tiempo que no recuerdo un otoño lluvioso. Las tormentas se están convirtiendo en las pocas lluvias que tenemos. Litros y litros de agua en pocas horas. ¿Y nuestros embalses? ¿Asimilan toda esa agua?

Después del verano, nuestra tierra se encontraba sedienta. El mes de octubre fue una salvación, y por suerte, podemos irnos a nuestras distintas sierras y montes para encontrar un paisaje verdoso. Después de varias semanas de noviembre con el cielo raso, ha vuelto la lluvia. En predicciones una semana, pero con el paso de los años, nos damos cuenta que los meteorólogos siempre predicen mas lluvias para Málaga, que la que realmente percibimos.

He escuchado, desde niño, que las lluvias buenas son las que caen suavemente, y hora a hora empapa nuestros campos. Esa suavidad riega nuestros cultivos y ha hecho de zonas como el Valle del Guadalhorce en una huerta muy rica en productos variados. Aun cuando nuestros ríos parecen que están secos, el verde predomina en nuestra provincia, sorprendiendo a los visitantes, que no se explican el porque de tanto verde.

No soy experto, pero padecemos muchas alertas de posibles tormentas. Alerta naranja, alerta amarilla. Nuestros pantanos no crecen lo que debiesen. Entonces, ante tanta agua desperdiciada, ¿qué solución podemos tener? Me comentaron que en Barcelona, dentro de la misma ciudad, poseen embalses subterráneos. Aprovechan las pendientes de la ciudad, para almacenar toda el agua posible que cae en la ciudad condal. Esta agua es utilizada para el riego de jardines públicos, limpieza de calles, y usos variados.

No voy a exigir la inmediata construcción de embalses subterráneos en la ciudad de Málaga, ni en los municipios costeros, ni en Alhaurín de la Torre. Pero si veo que es una medida muy factible ante la escasez de agua en la que vivimos.

Hemos crecido muy rápido en los últimos 20 años. El boom de la construcción ha provocado un flujo migratorio hacia la provincia de Málaga que en pocos sitios de España se ha producido. Por no hablar de la cantidad de personas que convivimos en nuestra provincia en verano, que siempre me produce escalofríos.

Para la ciudad de Málaga, y mas concretamente, para su alcalde, Francisco de la Torre, la construcción del azud de Río Grande es la única salida a las necesidades de agua de la capital de la costa del ladrillo. El pantano de la Viñuela no puede con los requerimientos de una capital cada vez más metrópolis. ¿Pero es necesario sangrar al vecino? No puede ser más útil, frenar el ritmo de crecimiento de una ciudad, para analizar sus verdaderos recursos.

La depuradora de la Mancomunidad de la Costa del Sol no funciona a más de un 30% de su potencial. Problemas técnicos típicos de una tierra acostumbrada a vivir en proyectos a largo plazo. Nadie ha mirado su subsuelo. Ni cuando han querido destruirlo construyendo encima de acuíferos, como el nuevo río que se ha creado en el Valle de Aldalajís, que sale más rápido el agua de lo que pasará nunca el AVE.

Desde la Junta de Andalucía, el tema parece ser no muy preocupante. Podremos sobrevivir, aunque sea a base de botellas de plástico. La desertificación lo ven como un hecho seguro de cara al futuro. Pero podemos analizar casos como California, o Israel. El agua puede ser uno de los mayores conflictos en el futuro. Y en Málaga no parece tan importante.

Números económicos, crecimiento y fortaleza en comparación con el resto de España. Pero los números se quedan en las hojas, y para ello necesitamos agua. Agua para cocinar, agua para lavarnos, agua para todo. Mientras más seamos, menos tendremos. El equilibrio solo lo ven en las cuentas bancarias.  Yo lo intento ver con una naturaleza cada vez más dañada. Seguiremos pensando que con tantos litros en poco tiempo, tendremos agua hasta el 2010, aunque la realidad es que cada vez la desaprovechamos.

Es un problema interno. Es un problema del malagueño. Nosotros moriremos y seguirá nuestros hijos en esta tierra. Pero el turista viene, gasta, consume y se va. Hay que cerrar el grifo del desaprovechamiento, y engordaremos nuestro cuerpo con mas vida, engordaremos nuestros acuíferos con mas agua y con ello, navegaremos por nuestros pantanos. Aunque en realidad, estos, cada vez más secos.

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