Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Huelga General de Estudiantes

Hoy, 22 de octubre, se han manifestado miles de estudiantes en numerosas ciudades de España, secundando la Huelga General convocada por el Sindicato de Estudiantes en contra de los Planes de Bolonia y del decreto de endurecimiento de la selectividad, muy vinculado a los mismos.

La idea esencial de estas movilizaciones consiste en el apoyo a una educación pública y a un rechazo rotundo a los nuevos planes de privatización, cuyo principal objetivo reside en convertir la enseñanza en un negocio del cual obtener cuantiosos beneficios. La universidad pública, digna y gratuita tiene que ser entendida como un derecho universal, y jamás como una oportunidad para lucrarse.

Desde sus primeros días el Espacio Europeo de Educación Superior ha permanecido muy oculto a los ojos del ciudadano, y repleto de gran incertidumbre y opacidad. Este rasgo no es más que la consecuencia lógica de querer implantar leyes que carecen de respaldo social de la forma más disimulada posible. La Unión Europea ya nos tiene acostumbrados a procedimientos similares, como el intento de aprobación a espaldas de los ciudadanos del “Tratado de Lisboa” después del fracaso presentado por su antecesora –y a la vez prototipo- “Constitución Europea”. Cuando los altos cargos quieren imponer una ley de estas características, lo hacen a espaldas de los afectados y no cejan en su empeño hasta salirse con la suya.

El argumento usado para defender estos planes de Bolonia es el de equiparación con la Unión Europea. Pero paradójicamente, en vez de querer equipar nuestra educación pública con la de otros países aumentando las becas de estudiantes (que cubren aproximadamente a un 40% del alumnado de Europa, mientras que sólo a un 16% en el Estado español) o aumentando la inversión pública (siendo en algunos países de Europa la media superior al 6% del PIB, aquí poco más del 4%); han decidido equipararnos en titulaciones que quedarán devaluadas con respecto a las actuales, en el valor del crédito (el europeo incluye las enseñanzas teóricas y prácticas, las horas de estudio y trabajo y las dedicadas a la preparación y realización de exámenes; es decir, cada nuevo crédito tendrá 25 horas de prácticas más que el actual), en fomentar el peso de las grandes empresas en el control de la universidad, en el aumento de prácticas en empresas –que no serán remuneradas-, y algunas que otras perlas más.

El gobierno ya ha avisado de que tenemos que asemejarnos al “modelo americano”, caracterizado por una profunda privatización, donde son las empresas (cuyos dirigentes entrarán a formar parte de los órganos administración de las universidades –sin haber sido elegidos democráticamente por nadie-) quienes deciden qué títulos les resultan rentables y cuáles no, lo que conlleva la marginación de las carreras de letras que nada tienen que ver con el mundo empresarial.

Pero no acaba ahí la cosa; para que el alumnado pueda costearse las nuevas matrículas –puesto que serán más caras- se le retirará el derecho a solicitar una beca de ayuda, sustituyendo esa opción por la de obtener un préstamo en una entidad bancaria, que por supuesto tendrá que ser devuelto junto con un añadido por las tasas de interés. El abanico de negocio de los bancos se amplía, y con ello sus beneficios económicos.

A todas luces estas medidas únicamente favorecen a las empresas y a las entidades bancarias; a la vez que perjudican al estudiante que, además de ser convertido en cliente, no podrá optar a una educación plural y digna; y mucho menos si no dispone de los recursos económicos suficientes.

Por ello, los estudiantes han salido a las calles a demostrar su indignación y malestar. Y lo mismo harán el próximo 13 de noviembre, secundando otra Huelga General que no sólo estará convocada por el Sindicato de Estudiantes, sino también por otras organizaciones universitarias.

En Grecia el plan de Bolonia no entrará en vigor porque los estudiantes hace un año tomaron sus facultades y se movilizaron sonoramente. Ahora es cuando nos toca a los estudiantes españoles hacernos oír.

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