Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Especulación e Indigencia (Ya vale de tecnicismos)

Aunque suene a lo de siempre, y estemos más que cansados de escuchar la palabra crisis, ahí van algunos datos curiosos que conviene razonar, sin tecnicismos ni elucubraciones mentales, simplemente datos, y realidad…

Uno de los aspectos más representativos a la hora de examinar la ineficiencia del liberalismo económico en el mercado de la vivienda de nuestro país, es el analisis de las hipotecas. Durante estos últimos diez años se ha vendido la falacia de que el nivel de bienestar adquirido por los ciudadanos había sido espectacular. Basándose para tal en el nivel de consumo acumulado.

 

Sin embargo, no podemos olvidar toda acción conlleva una reacción, y cuando la balanza alza un extremo, no tiene más opción que hundir el otro. En definitiva, que quedaba muy bonito eso de ir vendiendo la espectacularidad del desarrollo nacional con índices de producción y consumo, sin molestarnos en levantar la alfombrilla, y mirar si realmente la economía estaba generando toda esa riqueza (o al menos parte de ella).

Todo lo que a continuación se expone, es el reflejo de la pasividad pública frente a la especulación sobre los precios de lo que está reconocido como uno de los bienes básicos de la sociedad., la vivienda.

EVOLUCIÓN DE LAS HIPOTECAS

Con el mero hecho de observar la gráfica que se detalla comienzan a saltar chispas de las incoherencias que el auge inmobiliario ha tratado de defender durante estos últimos diez años. El importe total de hipotecas no ha dejado de crecer desorbitadamente, crecimiento que ya nos resulta desmedido observando las tablas sin razonamientos adicionales, pero que comienza a ser preocupante cuando nos informamos de que los salarios reales (que son los que nos muestran la capacidad de compra de los consumidores) en España no sólo no han crecido en este intervalo, sino que se han visto reducidos en un 4%, según los últimos informes.

Es decir, que mientras los tres listos de turno se llenaban el bolsillo izquierdo con los excedentes de nuestro trabajo, sus colegas (o quizá ellos mismos), se compensaban el bolsillo derecho gracias al endeudamiento colectivo (¡por fin entiendo eso de la geometría universal!). O lo que es lo mismo, nos han vendido que teniamos más, porque podíamos endeudarnos. Cuando realmente, tenemos cada vez menos.

La única conclusión que podemos sacar de todo esto es que el liberalismo económico en el marco de la vivienda no ha generado crecimiento económico, sino especulación y deuda.

La primera consecuenciade generar deuda y no crecimiento económico se traduce en la crisis que está aconteciendo ahora mismo, donde como era de esperar con el razonamiento previo, la economía ha eclosionado multiplicándose el número de impagos hipotecarios por mora. Actualmente el número de personas que no han podido hacer frente a sus deudas en España ya sobrepasan los dos millones y medio.

Esta cifra, planteada de otra manera, ha supuesto un incremento del 84´2% en la morosidad. ¿Una cifra inesperada y desmedida?, no mucho teniendo en cuenta que las entidades financieras jugaron con la ventaja hoy inexistente de que el mercado de la vivienda se mantenía al alza, con lo cual se aseguraron durante años de recuperar las perdidas casi seguras por impagos de créditos que ofrecieron a personas sin ingresos, trabajo ni activo alguno, a los que encima apodaron “cariñosamente” NINJAs (No Inputs, No Job, no Acces). Créditos que se extendieron en el mercado interbancario por obra y gracia de la globalización y que eclosionaron a nivel internacional generando la crisis de las subprime que tanto nos mencionan y con la que tan poquito ayudan.

La segunda consecuencia de la especulación inmobiliaria está dando sus frutos actualmente, y es que todo el folclore que trae esto de hablar de Subprime o NINJAs, como algo intangible y ajeno durante unos segundos, se transforma en algo macabro, y cruel cuando razonamos que la mora y los impagos, conllevan al embargo. Durante los diez primeros meses de 2008, los embargos han crecido un 11% respecto al mismo período de 2007. De 95.584 embargos en toda España a 106.474.

En esta tabla se muestra el incremento producido entre 2007 y 2008 en el número de embargos (diferenciandose por sectores). Y la verdad es que la cifra del 25% resulta espeluznante. Porque los embargos en empresas, implican despidos, y no está el pan para bollos:

Lo que hace un año habría parecido una locura; hoy es la más dura realidad de la crisis. En 2007 había poco más de dos millones de parados; hoy, casi tres. Un salto que se ha dado batiendo un récord tras otro. En noviembre se registraron 171.243 nuevos parados, según publicó ayer el Ministerio de Trabajo.

Tanto ha subido el paro, que la cantidad total desembolsada en prestaciones por desempleo (16.556 millones) en los 10 primeros meses de 2008 ya supera el dinero previsto en los Presupuestos de este año (15.506). Pese a ello, cada vez hay más parados que no reciben prestaciones. O lo que es lo mismo, los subsidios poco a poco iran acabandose. Y es entonces, cuando comenzará la verdadera crisis. La de la indigencia, la desesperación, y la inseguridad ciudadana.
La tercera consecuencia de todo esto, es que si a una persona le embargan el local de su empresa, queda arruinada, pero si lo que le embargan es directamente su casa, se queda en la calle. Que por cierto, a ver si trata el gobierno de ir razonando esto, y se deja de una vez por todas de popularizar esto de que las pérdidas de las grandes entidades financieras son colectivas, que en los años de bonanza a nadie se le ocurrió hacer lo mismo con las ganancias.

La triste cara de la verdad es el incremento de la indigencia que se ha ido generando por culpa de la pasividad estatal. El número de personas sin hogar ronda las 30.000 en España (habiéndose incrementado prácticamente en un tercio desde 2004, cuando se rondaban los 21.000). Y las cifras no dejan de incrementarse, como podemos observar en un caso práctico del Servicio de Inserción social de Barcelona (se detalla la gráfica).

Desde mi punto de vista no hay mucho más que decir, queda más que demostrado, que la pasividad estatal frente al mercado de la vivienda genera (en este orden):

1.Especulación y consecuentemente alza de precios en un bien básico de la sociedad.

2.Endeudamiento de las familias.

3.Inestabilidad económica

4.Morosidad.

5.Embargos.

6.Indigencia y malestar generalizado.

Vuelvo a repetir que desde mi punto de vista, no hay mucho más que decir.

Muchas gracias, y un saludo.

Manuel J. Ordóñez Ruiz

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