Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

NO A LAS 65 HORAS. ¿Un verdadero triunfo?

Pudimos observar no hace mucho como los representantes de las distintas fuerzas ideológicas representadas en el Parlamento Europeo y que habían votado en contra de la Directiva de las 65 horas lo celebraban eufóricos cuán forofos de un equipo de fútbol tras haber ganado la Champions League.

Hemos de decir que fue abrumadora la decisión del No. No obstante, hay que tener en cuenta que la Directiva entrará en un período de negociación entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea (compuesto por un representante de cada Estado miembro de rango ministerial, facultado para comprometer al Gobierno de dicho Estado miembro).

Si en algún momento del futuro (más próximo que tardío, por desgracia) se aprobase esta norma comunitaria general, supondría un retorno al siglo XIX. La sociedad, en su conjunto, se volvería en contra de sus Gobiernos (o al menos es lo que yo espero que se produzca) porque no se puede tolerar que veamos el asesinato de los derechos laborales y sociales que tanta sangre y sudor han costado conseguir a los trabajadores.

Por otro lado, cabe destacar que el momento económico que atraviesa la economía a escala global no es la más indicada para aprobar una Directiva con las consecuencias que tendría en el caso de que se aprobase. Desde mi humilde punto de vista, no es más que un retraso en el tiempo ya que la crisis económica que tenemos encima es suficiente de por sí. Me explico. Vamos a imaginarnos que sale adelante la desgraciada Directiva. Esta norma comunitaria requiere de la intervención normativa de los Estados miembros destinatarios para su desarrollo y aplicación. También sería desarrollado por una norma aquí en España. Esperando que sea generoso el legislador, se concede 1 día libre a la semana. Con lo cual, se tendría que repartir las 65 horas en 6 días. En resultado aritmético, nos daría 10.83 horas.

Si sumamos las 10.83 horas a la crisis económica, para algunos desaceleración o contracción de la economía con carácter temporal, el resultado es el acabóse del capitalismo. Hay que tener en cuenta que al haber disminuido el consumo considerablemente (como estamos viendo cada día en la prensa y telediarios), ante la incertidumbre, las familias tienden al ahorro. Este comportamiento lo están notando los empresarios en sus beneficios, así como las políticas sociales y el gasto público en cuanto a inversiones por parte del Estado ya que se han desviado para otros problemas de “mayor prioridad”. Si a esto le añadimos que la clase trabajadora tiene que echar esa cantidad de horas de trabajo 6 días a la semana para conseguir el mismo sueldo, la pregunta es ¿de dónde sacarán los trabajadores, principales consumidores, el tiempo para consumir y por tanto para gastar?

Si retrocedemos en el tiempo, podemos observar que por esta razón se bajó hasta las 40 horas semanales de trabajo debido a que las empresas tenían sobreproducción y no podían venderlo ya que los trabajadores cuando volvían a sus casas, querían descansar (es lógico). No podemos olvidar las esencias del capitalismo: consumo y deuda.

Por consiguiente, no hay que felicitar a nuestros representantes en el Parlamento Europeo que hayan dicho de manera rotunda que NO porque en el siglo XXI no tendría ni que haberse planteado (ni aún menos votado), pero como las cosas son como son….

A modo de conclusión: No es lo que han perdido, es lo que esperan conseguir a no ser que entre TODOS lo evitemos.

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