Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Eat the Bankers!

SOBRE EL G20 Y LAS MANIFESTACIONES EN LONDRES

G20LondresUna mañana que aún lloraba el fin del invierno, 20 mandatarios se reunían en Londres, para intentar convencer, e incluso a autoconvencerse, de lo que ya ni ellos mismos se creen. Esos mandatarios se hacían fotos, como ya hemos dicho, en Londres… y mientras tanto Londres se hacía dueña de sus calles. Los londinenses aclamaban con voz y rebeldía que aquella farsa no era creible, y que no pensaban quedarse de brazos cruzados. Esto no era lo que en otras ocasiones muchos calificaron de “un puñado de rojos antisistema”, no. Ahora además de aquellos espíritus rebeldes, otros grupos se han unido. Y Londres, ha dejado de creer en el capitalismo.

Con menos retórica, la situación que los medios no pueden ocultar es que las manifestaciones se han sucedido una tras otra, tanto en el día previo como hoy, día en el que el G20 se reunía en la capital británica. El pueblo está revuelto e incluso han sucedido algunos altercados esporádicos - que han querido hacer protagonistas para hacerles perder credibilidad en sus protestas, por cierto - y cabe decir que la violencia no es la solución ni el modo de protestar pues, cuando una manifestación no se hace con respeto y sin usar las herramientas de los violentos poderosos, pierde en la balanza de la razón. Pero volviendo al asunto principal, la situación real es que el pueblo está irascible y cansado de la situación de crisis en la que vivimos gracias al sistema capitalista.

¿Qué es lo que dentro de aquella reunión se estaba cociendo? Antes que nada, es obvio que sólo países como EE.UU, Francia, Gran Bretaña o Alemania son los que se escuchan como voces de decisión y opinión. Pero el G20 está compuesto, como su nombre bien dice, por veinte países, entre los que están por ejemplo Arabia Saudí, Turquía, India o China. Dada esta situación, y sin hacer mención a opiniones individuales de cada situación, a grosso modo la frase má sentenciada durante todo el día son que “el capitalismo se puede refundar”, apostando por el empleo, el crecimiento y la conciencia social. Lo primero de todo es que el capitalismo NO es compatible con la conciencia social, es decir, con los intereses de las masas. Es capcioso el hecho de querer solucionar el capitalismo con la continuación del mismo, una burla a la situación universal.

Cabe una posibilidad de que, con miedo a soltarse de la mano del libre mercado, quieran hacer una apología al socialismo (al real, ojo) sin dejar de llamarlo capitalismo, por temor y pensamiento de que todo lo relacionado con socialdemocracia o comunismo son sinónimos de sangre y sudor - aquella sangre que primero ellos derramaron, pero que no es un tema a debatir ahora. No obstante esta suposición la veo poco probable, apostando más por el querer exprimir hasta el fin lo que ha destruído el sistema económico mundial, aún cuando hace más de un siglo ya profetizábamos que eras no eran las formas para llevar el mundo hacia el bienestar. Se basan en la prosperidad que se alcanza en los clímax cíclicos, que no son más que ciclos existentes por culpa del propio liberalismo. Y la privatización de las entidades bancarias ha llevado a la codicia por engañar, llenar la saca y adonar la basura con flores.

Tenemos al menos la gran suerte, de que al fin los individuos se unen en masa para decir que el capitalismo es quien nos ha llevado a esta situación, y que el libre mercado no es lo que queremos. Y ya no es sólo cuestión de un puñado de utópicos rebeldes. Con el viejo espíritu con el que sus antecesores del King Mob pintaban frases como “Eat the bankers” en las pareces del Soho londinense, ahora esas frases las llevan en pancartas los jóvenes, y no tan jóvenes, que apuestan por una alternativa solidaria con nosotros mismos. Es hora de que los liberales lo reconozcan: el capitalismo, una vez más, ha fallado.

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