Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Bombillas apagadas, fundidas y algunas encendidas

DesiderioSoy un alumno de 4º de la licenciatura en administración y dirección de empresas y como tal, estudiante de ciencias económicas.

Remontándonos al pasado y situándome en mi primer curso en la universidad, se me planteaban dudas existenciales acerca de la aplicación meramente práctica que podían tener los modelos y teoremas económicos que me enseñaban en clase, y la respuesta que me encontraba por parte de los pocos profesores que me llegaban a escuchar era unánime, “estate tranquilo, no te impacientes, son simplemente nociones básicas y fundamentales para poder comenzar y asentar unas bases, así que ya verás como poco a poco todo mejora”.

Así que me deje llevar por dicho consejo y seguí estudiando como lo que hoy vengo a denominar “borreguismo”. Borrego en el sentido de que me dedicaba simplemente a avanzar en mi carrera superando las correspondientes asignaturas, pero sin replantearme en muchos casos que me reportaba estudiar dicha materia y convencido de que esa sería la única forma de que algún día llegarían las asignaturas en las cuales, la extrapolación de lo teórico a lo práctico sea efectivo.Dormido, aletargado, convencido, drogado, acomodado, impasible, y un sin fin de sinónimos más serían perfectos para definir cómo era mi actitud en la universidad ante la enseñanza que recibía, sin dejar en todo momento de ser un buen estudiante. Es decir, mi comportamiento se asemejaba al de un borrego en un rebaño, en el que todos sus pasos son conducidos al igual que los de sus propios compañeros, con el objetivo intermedio de engordar (los conocimientos o quizás el curriculum), y con el fin último de estar listo o preparado para salir al mercado y que alguna parte de mí mismo produzca cierto valor.

Cuando me quise dar cuenta comenzó el 4º y último curso de carrera, y seguía sin obtener respuesta de nada, sin verle la utilidad a nada, sin sentirme economista.

Así que no tardó mucho en volver a saltar las alarmas en mi cabeza.

En ese periodo de agobio y miedo, por pura casualidad, conocí a una persona de mi misma facultad, que sin llegar a hablar demasiado con ella, me di cuenta de que compartía muchas de mis inquietudes, pero que a diferencia de mí, no sucumbió al borreguismo y me presentó la red economía crítica (gracias Alberto).

Mi asombro fue que se trataba de gente que querían estudiar, aprender, profundizar y construir otra economía y que conseguir introducir un cuestionamiento de los planteamientos de la economía ortodoxa y las reflexiones críticas sobre el funcionamiento de nuestro mundo en las aulas y los pasillos de las facultades de Economía y del resto de Ciencias Sociales debería ser su primer logro.

¡¡Mi bombilla por fin se encendió!!
Y se encendió tarde, pero con mucha potencia, ahora, soy receptivo, analizo los aspectos positivos que posee todo lo que estudio, realizo mis puntos de vista, y me creo lo que considero oportuno, ya que la ciencia económica por mucho que se pretenda no es una ciencia exacta, pura, y como ciencia social es dinámica y emergente, ya que a un mismo problema se le puede dar solución desde diversas ramas de pensamiento, puntos de vista o enfoques, y que todos sean igualmente válidos.

Y como guinda en el pastel, se celebró en Málaga el II Encuentro Estatal de Estudiantes por una Economía Critica, los días 22,23 y 24 de Marzo 07, en el que se cruzaron alumnos y profesores, opiniones y fundamentos, preocupación y optimismo, ganas de aprender y evolucionar, de no estancarnos en lo conocido y sobre todo buena gente.

La falta de “cultura o educación económica” fue la gran culpable de que desconociera antes a la Economía Crítica y a la Economía Post-Autista, porque simplemente, era estudiante de ciencias económicas y desconocía que existiesen diversas ramas de pensamiento económico, cosa que asumo que es preocupante y un hecho bastante generalizado, ya que por ejemplo, muchos de mis compañeros actualmente, estoy seguro de que desconocen que la palabra Economía pueda ser acompañada por otros sustantivos que no sean Teoría o Política.

De la ecuación “incultura económica + borreguismo = X”, es bastante probable que X sea terrorífico, un adjetivo posiblemente o quizás una cifra, no lo sé, pero seguro que X, no solo no contribuirá a que las bombillas de las personas sigan apagadas, sino que estoy seguro que las fundirá para siempre.

Llegados a este punto, nos deberíamos de plantear, el intentar encender bombillas desde las edades más tempranas, implicándonos o implicando a las universidades en presentaciones, seminarios o ciclos de conferencias casi de obligada asistencia para los cursos iniciales en estudios de ciencias económicas, para que conozcan en su plena formación lo que se encuentran en las aulas, las distintas vertientes y que luego cada uno elija, se abstenga o decida por si solo, pero con cultura económica, por favor. O eso o encontrarnos en las aulas con profesores decentes, competentes, motivados, preocupados por entablar debates, manuales capaces de registrar tanto en teoría como en práctica los sucesos de la realidad, clases sin masificar y donde el estudiante universitario se preocupe por exigir una formación de calidad y no simplemente por superar un examen habitual, de un profesor habitual, de un temario habitual.

¿Así que, cambiamos o seguimos en lo habitual y ya veremos qué ocurre con las generaciones actuales y venideras?

En Málaga a 27 de Marzo de 2007
Desiderio Cansino Pozo

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