Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Los premios del humor: de cómo la sociedad no valora con criterio propio.

nobel-prizeDespués de las vacaciones, me encuentro con mucho material suculento que rapiñar y desmenuzar con sarna, pero es tanto que no sabía por dónde empezar. Así pues, he elegido finalmente por comenzar por la última carcajada de mofa que me ha producido la actualidad mundial.

No es que haya considerado nunca a los premios Nobel como una consideración de honra, sino más bien preocupante. Y digo preocupante porque si algún día me nominaran para ello, me preocuparía. No es que piense que me lo merezco, sino que su valor es más mediático y controlado por el capital que lo mueve que puramente honorífico.

Y ahora, el Yes We Can, como no podía ser de otra manera, se lleva el de la Paz. ¿Estamos locos o qué? No es que Mr. Obama sea el mayor tirano del mundo, ¿pero desde cuándo un presidente del gobierno estadounidense se merece un precio a la Paz? El País con más guerras declaradas en el mundo, con pena de muerte legal en sus estados, con mayor liberación comercial y altos niveles de déficit (lo que crea más desigualdades entre los países del primer y del “quinto” mundo), ese, su representante, se lleva un premio por la Paz. ¡Ese que se mantuvo en silencio durante los bombardeos a Gaza! ¡Aquel quien en los medios de televisión quiere hacernos ver cómo es el protagonista del apretón de manos entre los presidentes palestinos e israelí! Definitivamente, sí, estamos locos.

Son los Nobel un premio de prestigio que se ciñe por el imperante sentimiento de “lo que debe ser” o “lo que nos interesa que sea”. Pero somos nosotros los seres humanos, aún creyentes del eurocentrismo, los que decimos sí a todos y tenemos el cerebro lavado por la dominación desigual de los peces gordos. ¿Alguna vez se ha visto un Premio Nobel de Economía concedido a un heterodoxo? ¡NUnca! Porque no interesa, porque no puede considerarse como bueno el trabajo de los que no apoyan los métodos liberales que nos inyectan las sectas de lo ortodoxo.

Y ahora dicen “es que ha destinado el dinero del premio a fines sociales”. Claro está, no iba a quedárselo descaradamente. Esto es similar a aquel niño que dice que no a un trozo de tarta porque sabe que su madre va a regañarle. Por dentro se muere de ganas, pero no quedaría bien si lo hiciera.

Así pues, ya que la propaganda hacia el señor Luther King II ha sido tanexcepcional, ahora hay que continuarla con este tipo de cosas… y no digo que sea igual que su antecesor, el que esquiva zapatos, pero no es digno de un premio por la Paz. Hay muchas personas mucho más merecedoras de tal premio.

Y el día que anuncien el Nobel para Vandana Shiva, creeré entonces en la validez de premios así.

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