Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Lavado de Cabeza

 

dest_200x1542Muchas veces me pregunto y a su vez pregunto, si un lunático está cantando en mi cabeza. No sé si soy un paranoico, exagerado o simplemente una persona que no termina de adaptarse a la sociedad en que vivimos.

 

El otro día, un pajarito me contó una cosa. Me contó que si ibas a la Facultad de Medicina de Málaga, a copy centro, podías optar a tener fotocopias gratis a una cara con una condición: dichas fotocopias llevarían escrito arriba un lema, “Sé el Médico que quieres ser, Sé Médico Militar”. Propaganda del ejército. A simple vista esto es una gran ventaja para los estudiantes ya que consiguen fotocopias gratis (que bastante dinero nos dejamos en eso durante el año).

 

Entonces, ¿publicidad en los apuntes? Una idea bastante buena. El estudiante pasará horas y horas delante de sus apuntes estudiando, por lo que el mensaje publicitario llegará directa e indirectamente a través de su subconsciente. Es decir, cada vez que un estudiante de medicina tome sus apuntes de Anatomía leerá “Sé Médico Militar”; cuando estudie el corazón, “Sé Médico Militar”; cuando estudie los músculos (que son muchos), “Sé Médico Militar”, y así sucesivamente. Mismo mensaje repetido una y otra vez en todas las horas de estudios que esta carrera trae consigo. No sé que tan efectivo resultará este método de publicidad, pero a simple vista me suena a lavado de cabeza bastante bueno.

 

El querer ser parte del Ejército no tiene nada de malo, no me malinterpreten. Muchas veces el ejército puede estar involucrado en conflictos o problemas internacionales por causas nobles, y que efectivamente sean necesarias manos que ayuden. ¿Pero este es el modo? ¿Publicidad en los apuntes? ¿Publicidad en la enseñanza y en la educación?

 

La empresa que provee este servicio se llama freenotes, y está bastante expandida por España. En Madrid ya tienen este servicio o similar en 15 facultades, 8 en Barcelona, 3 en Valencia, y la lista sigue. Al igual que hacen publicidad del Ejército, hacen publicidad de cualquier otra compañía.

 

Imaginemos que en vez de “Sé Medico Militar” los apuntes empiezan a decirnos “Santander, queremos ser tu Banco” o “Menú ahorro Burger King” o “Coca Cola Fabrica de Felicidad” o “Coca Cola, Ejercita tu salud emocional” o “McDonalds, I am loving it” Sí, ahora la Coca Cola te da felicidad y mejora tu salud emocional, y para el dinero, el Santander que es el mejor banco y el más honesto, y si se trata de comer nos vamos al Burger King y si nos centramos en el amor hacia algo, ¿ hacia quién mejor que hacia McDonalds?. ¡Ah! y después nos hacemos Médicos Militares sin tener ni la menor idea de lo que eso conlleva. Vamos, que mientras estudiamos ganamos tiempo, elegimos profesión, la bebida, el banco y lugar para ir a cenar después de la biblioteca.publicidad2

 

Vivimos en la sociedad del consumo, donde los consumidores somos llevados hábilmente a hacer lo que las empresas necesitan, consumir, consumir y consumir, dando igual el resto de las cosas de la vida. El consumidor de hoy en día no elige. Quien crea que cuando sale a la calle y compra algo está eligiendo es que es un iluso, la soberanía del consumidor es un cuento barato para darnos la sensación de libertad. ¿Cuántos de ustedes, lectores, tuvieron un tamagochi? ¿Y las zapatillas últimas de moda? Las nuevas, la envidia de la clase. ¿Fueron más felices? ¿Llegó la idea de adquirir dichas zapatillas independientemente porque las necesitaban o por la publicidad o moda? ¿Y el Tamagochi? Cada vez el sentimiento de felicidad está más ligado a lo material. Podemos ver que mucha gente se pone más feliz cuando le regalan un portátil o una consola nueva que cuando ven a su novia/o ó amigo/a que no veían hace mucho tiempo. Podemos ver como a muchos les preocupa más una camisa Ripcurl nueva que el malestar de un compañero de trabajo. Podemos ver como nos centramos en consumir más y más todos los días, mientras que hay gente que ni se alimenta. Y competiremos entre nosotros para ver quien consume más, y si hay gente explotada por nuestra necesidad insaciable de consumo, da igual.

 

No sé que va a ser lo próximo que escuche, ¿Libros de texto con fotos de coches para que yo los adquiera? ¿Las promociones del Telepizza? ¿En los libros de texto? Y si, a cambio de una cantidad de dinero la empresa pone su publicidad, el escritor gana y al lector le cobramos la mitad, ¡y contento también! ¿Se comprarían estos libros a mitad de precio? Las fotocopias gratis tienen todo el éxito que podían exigir, dando igual que sean a una cara y sea ineficiente en cuestión de peso para cargar o que sea perjudicial para el medio ambiente (los árboles de donde viene el papel no son algo que precisamente sobren). Todo para ahorrarnos un dinero al año. Le ponemos precio sin pensar al medio ambiente, a nuestra personalidad y nuestros pensamientos.

 

Si fuese propaganda política de cualquier gobernante, otro gallo cantaría. Probablemente ahí la gente de a pie diría que le están lavando la cabeza y que están usando la educación como medio para hacer propaganda política. Es decir, se opondría. Aunque ya empiezo a tener mis dudas. Pero parece ser que la gente de a pie le gusta que la propaganda sea empresarial y se esconde en el “a mí no me afecta”. Sin contar que a la mayoría de las empresas mencionadas en este artículo no les importa nada de vos. Sólo les importan los beneficios, le cueste la vida a quienes les cueste (véase explotación infantil de la mano de McDonalds, Burger King, y otras actividades retorcidas que llevan a cabo otras empresas). Y las toleramos.

 

Participar queda en vos, en nadie más. Si crees que es correcto que la publicidad llegue a la enseñanza, si te da igual que tu futura hija tenga publicidad de Barbie en su libro de lengua (que a ese futuro es al que caminamos), no sé, vete a Medicina que te dan fotocopias gratis. el-roto-20080331

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