Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

Criterio en crisis

mundo2-300x300El año 2001 marcó no solo el comienzo del nuevo siglo, sino también el final de la primera década de experiencia con una economía verdaderamente global que adaptaba la mayoría de estructuras económicas el régimen liberal del mercado.

Tras el derrumbe del bloque soviético, en agosto de 1991, se proclamó el definitivo fracaso del experimento comunista en las economías de planificación central.

Casi una década más tarde, el experimento liberal ha traído a nuestras sociedades importantes avances tecnológicos, comunicativos e informativos  que han llevado a las clases medias occidentales a niveles de bienestar nunca conocidos en la historia.

Tiempo  después, las flaquezas este sistema insolidario, egoísta e injusto han cegado las mentes occidentales creando unas crisis crítica que nos ha acarreado  el cambio de  los valores universales:  libertad, igualdad, justicia y solidaridad por materiales regidos por la ley del mercado. 

A día de hoy, el planeta se encuentra  envuelto en conflictos económicos,  alimentarios, medioambientales, geopolíticos y sociales inducidos por las políticas practicadas en occidente duran te los últimos 30 años del siglo XX.

Si bien es cierto que el conflicto o crisis económica viene siendo perenne en la mayoría de las sociedades no pertenecientes al primer mundo (Oriente Medio, Latinoamérica, parte de  Asia y casi toda áfrica), occidente se encuentra inmerso en la mayor desde 1929.

El “cortoplacismo”  (verdaderamente asombroso y digno de estudio), la obsesiva idea del consumo exacerbado, la pérdida de los derechos colectivos por encima de los individuales y una sociedad cuasi corrompida son algunos de los detonantes de la situación.  En el caso de España, con intelectuales reaccionarios como no se conocía (más preocupados por canjear sus derechos de autor que por hacer sus creaciones universales), medios de comunicación subvencionados o financiados por colectivos con ánimo de lucro, jóvenes sin inquietudes sociales víctimas de los sistemas educativos vigentes cada vez, por cierto, mas privatizados.  De los políticos, por respeto a la dignidad, no diremos nada.

Ésta, la nuestra, ha agravado la perenne. El alza en los precios del petróleo, otros  biocombustibles y otras materias primas hicieron que la llegada de alimentos a países no saciados (como el nuestro) fuera mucho más costosa. Para variar, hemos mirado para otro lado, y hemos echado la culpa a factores externos, ¡claro! tras despellejar África y Sudamérica sabe a poco.

Además, Europa se encuentra sumido en un etnocentrismo-nacionalismo cultural que hace que el acoplamiento de la inmigración venida de otras culturas sea más dificultoso y asimismo resulta más complicado el entendimiento con otras naciones en temas como energía nuclear, protección del medio ambiente, libertades religiosas…

Ciertamente, lo más desalentador es la falta de respuesta a todos estos problemas bien por desinterés de los beneficiados o por la  falta de criterio a la hora de afrontar los mismos, un criterio devastado por el consumo  saturado.  

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