Economía Crítica Málaga

Universidad de Málaga

La marca “Spain”

Desde hace ya unos años se viene hablando de lo que se denomina la marca España. Una marca que se ha intentado internacionalizar e impulsar a base de los empresarios y la imagen de este país. Sin embargo todos sus esfuerzos son vanos cuando en todas las televisiones del mundo se ven como nuestros manifestantes son golpeados y gaseados por las fuerzas del orden que deberían protegerles o cuando hablan sobre como en los países del norte de Europa se “apadrinan” a nuestros niños.

Y aunque se hable ahora más de ello, todo esto no es nuevo. Se habla de la marca España desde 1985, cuando Vicente Verdú desde Estados Unidos escribía en una columna como los catalanes con su cava y los riojanos con su vino creaban nuevos enfoques de la España de la Semana Santa y Religiosa. Desde el mundo se empezaba a conocer a España, con una Nancy Reagan entregada en bailes flamencos y unos juegos olímpicos de magnitudes faraónicas. Pasaron los años acompañados por el boom del ladrillo y a su vez el boom de su burbuja, quedando desde hace unos años la marca con una peor imagen (por decirlo de una manera correcta).

A lo largo de los años, acompañados por la crisis, los ministerios del exterior, de industria, fomento y comercio, junto a los empresarios, se han reunido más de una vez con la intención de internacionalizar la marca España y así intentar acabar con esta situación que nos invade desde hace ya unos años. De hecho se defienden grandes ajustes presupuestarios a favor de los empresarios y se animan a inversores internacionales a apostar en España. Se hacen grandes esfuerzos y el refuerzo de esta marca se ha convertido en unos de los estandartes del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy, aunque el tampoco ayuda mucho a esto.

Las conferencias y cumbres demuestra como “Spain”, como lo llaman en Europa, va en caída libre al igual que nuestro PIB. Hace no mucho el embajador estadounidense Richard A. Boucher (secretario general adjunto de la OCDE) ni corto ni perezoso comentó: “Nadie quiere ser hoy como España. España solo sirve para el flamenco y el vino tinto”, y tras esto ¿qué podemos decir?. El Financial Times en 2008 ya nos nombraban como los “PIGS” junto a nuestros inestimables vecinos europeos (Portugal, Italia y Grecia) y acompañado de la explicación, los cerdos que un día volaron ahora están en el fango.

La última “perla” que hemos añadido a nuestra imagen es la inestimable participación de nuestro presidente en la reciente cumbre presupuestaria celebrada en Bruselas, donde a falta de un buen nivel de inglés atacó con su spanglish y con él a los oidos de los presentes. Decía Groucho Marx que: “Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Parece que el señor Rajoy, como otros tantos “intelectuales” españoles, siguen sin leer a los hermanos ya que en vez de quedarse callado comento a David Cameron que “It’s very difficult todo esto”.

Pero no solo el actual mandatario ha metido la pata junto a sus compañeros europeos. El anterior presidente del Gobierno español también poseía una carencia importante en el idioma anglosajón, lo que nos da que pensar. Los españoles son los que eligen a estos mandatarios, los cuales nos demuestran en situaciones como estas que no tienen la formación suficiente para representarnos a nivel internacional y con otras cosas que tampoco lo hacen a nivel nacional. Si somos los ciudadanos los que elegimos a estos presidents, ¿somos nosotros a los que nos falta formación política a la hora de elegirlos, o es que tiramos de una democracy imaginaria en la que no sabemos ni a quién votamos?. Spain it’s diferente.

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